Una de las cosas que más me gusta de mis prácticas como psicóloga, es la cantidad de historias diferentes que escucho cada día. Todas y cada una de ellas me enseñan a ver y valorar la vida de distinta manera.
Esta mañana mismo, uno de los casos, me ha recordado la historia que os presento abajo. No he podido evitar emocionarme (al igual que en la película), ya que es una realidad muy cotidiana. Dos personas que desde muy jóvenes deciden pasar juntos el resto de su vida, con sus sueños, sus desventuras, pero como la mayoría de las cosas todo tiene su final. En este caso un final natural, pero triste, ya que nadie está preparado para quedarse solo.
Hoy esta entrada va para todas esas personas que a pesar de todo siguen luchando y tiran para arriba.
SimpleChica