martes, 26 de mayo de 2020

Nana Triste

A veces querer no es suficiente.
Porque quieres y a veces no es posible.
Porque no estás en el mismo lugar mental.
Porque tú quieres algo y la otra persona lo contrario.
Porque la vida te ofrece cosas.
Y algunas veces esas cosas te alejan.
El amor ni basta.
Ni salva.
El amor además de sentirlo hay que construirlo.
Requiere de mucha paciencia y tiempo.
Requiere que las personas vivan en el mismo momento.
Que una no esté enganchada al pasado como una bolsa de plástico a las ramas de un árbol.
Que la otra no esté proyectada al futuro como un cohete en busca de vida en otro planeta.
Requiere voluntad y presencia.
A veces quieres muchísimo y ves que no puede ser.
Y te duele.
Porque no funciona.
Y tú lo intentas, de verdad que lo haces.
Pero nada.
A veces lo mejor es dejar ir.
Es asumir la imposibilidad.
Es aceptar con calma y afecto.
Te quiero, pero no estamos hechos para acompañarnos.
Agradecer el tiempo compartido.
Aquel en el que creciste y recibiste cariño.
Y continuar con nuestro camino.

RoyGalan

domingo, 3 de mayo de 2020

Babel


Me gustaría empezar esta nueva perspectiva hablando de cada uno de los sitios o lugares que han marcado un antes y un después en mi vida. Porque no solo las series y películas traen recuerdos a mi mente, desde hace un tiempo estoy empezando a coger especial cariño a lugares que me recuerdan distintas épocas de mi vida, así como la música que la acompaña. De esta manera, me gustaría empezar por un lugar, más bien una ciudad, que supuso el principio de una etapa vital en mi desarrollo personal y profesional.

Teruel, ciudad de los amantes. Los amantes de Teruel es una de las historias más bonitas y tristes de amor de la historia. Sin embargo para muchos es totalmente desconocida, al igual que esta pequeña ciudad. Tristes y bonitos, así definiría mis cinco años en este lugar. 

Triste porque ha sido testigo de grandes engaños, desamores, suspensos, celos...etc. Sin embargo, creo que gana por goleada la palabra bonito. Bonito porque es en esta ciudad donde de verdad encontré la amistad, esa que espero que dure toda la vida. Bonito porque gracias a su educación encontré la vocación de mi vida. Bonito porque aprendí a vivir sola y no necesitar a los demás en todo momento, aunque sí unos pequeños peludos que tanto me aportaron. 
Así podría seguir hasta aburrirme. 


Porque a pesar de despedirme de esta ciudad cada vez que la visito y pensar que nunca más la voy a volver a ver, siempre aparece alguna manera de regresar y seguir añadiendo partes a mi memoria. Como el último viaje este pasado diciembre, donde pude subir a una de sus más altas torres y rememorar en buena compañía de cada pedacito de historia de este sitio.



Como he comentado antes, no quería dejarme una parte esencial de todos estos lugares: la música que las acompaña. Siento especial cariño por esta tierra, sobretodo por todas las canciones que he conocido gracias a ella y su entorno. Porque sin ellas no me habría convertido en la persona que soy ahora. Creo que es la vez que más me ha costado decidir qué canción poner ya que en esa época empecé a escuchar todo lo que hoy amo. Sin duda, os dejo una de esas canciones que por mucho que pasen los años siempre será mi debilidad musical.

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas

la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.



SimpleChica

viernes, 1 de mayo de 2020

Revolviendo otra vez

Empezamos mes y empezamos nuevo punto de vista.

Después de muchos años he decidido cambiar el formato del blog. Necesitaba darle otro enfoque, 
me gustaría dejar un poco atrás la idea de acudir a este espacio para volcar únicamente mis pensamientos y emociones más negativos (no siempre), esa idea ya no me convence.  
Como siempre he defendido cada bache en el camino es una fuente de aprendizaje y evolución, qué mejor que esta situación tan parecida al fin del mundo (mi YO del futuro lo entenderá) para revolverlo todo y empezar de nuevo. 

Siempre tendré ese pedacito para recordarme que se puede avanzar. 



SimpleChica