Como ya comenté en otra de mis entradas es impresionante como pueden llegar a cambiar las cosas en poco tiempo. Llega el verano y automáticamente nuestra mente viaja a rincones donde ha pasado largos periodos de tiempo durante esta estación. A pesar de que todo ha cambiado, para mí el siguiente lugar es y será un recuerdo que me acompañe toda la vida.
No puedo nombrarlo como un sólo lugar, en realidad, es una zona que apareció en mi vida de repente, por sorpresa y sin esperarlo. Poco a poco se fue convirtiendo en un sitio que descubrir, explorar e investigar para estar segura de empezar a formar parte de él. Con el paso del tiempo solo esperaba que llegara el fin de semana o las vacaciones para poder seguir disfrutando, sin embargo si algún día se acababa la conexión principal con este lugar, no poder volver iba a ser lo más doloroso de todo. Y así fue, llegan estas fechas y lo echo mucho de menos. Sin embargo, por razones desconocidas, no echo de menos lo que pensaba que sería lo más lógico, simplemente echo de menos volver y desconectar allí aunque sean dos días, da igual la conexión que tenga. He descubierto que los lugares son lugares y no cambian, siempre van a estar ahí, pero las personas sí lo hacen, por lo que no renunciar a volver a este lugar sin importar con quién ir, es la mejor lección que me llevo de este tiempo.
No hay nada mejor que crear nuevos recuerdos en lugares que te han marcado.
Por último, una de las partes esenciales de estos lugares es la música que los acompaña. Aunque pase el tiempo y los recuerdos se vayan desvaneciendo, esta canción estará en mi memoria cada vez que recuerde el tiempo que pasé en este lugar.

