Casi un año después aquí estoy.
Cuanto pueden llegar a cambiar las cosas en tan poco tiempo. La verdad es que no me puedo quejar, ha sido un año de muchas sorpresas, emociones, experiencias y sobretodo aprendizaje. Ahora entiendo mucho mejor lo de "nuca sabes donde puedes llegar a parar" y lo bonito de la frase en sí. Esa incertidumbre de no saber que será de ti en tan poco tiempo ni con qué o quién te vas a encontrar...sinceramente tenía miedo, pero ahora comprendo que ese miedo es normal, es el encargado de prepararnos ante el mundo. Así que espero sentir ese miedo todas las veces que haga falta para estar preparada y seguir adelante a pesar de todos los obstáculos del camino.
Puede que lo que más eche en falta ahora mismo son mis momentos frikis de series/películas en solitario. Espero recuperarlos poco a poco, ya que aunque seamos seres sociales, en soledad tampoco se está tan mal, uno aprende con el paso del tiempo que es único y no hay nadie que lo pueda querer más que uno mismo. Porque la peor soledad es no estar cómodo con uno mismo.
La canción que dejo a continuación la descubrí en una de las películas que más me han marcado este año, curiosamente fue la única que no conocía y la que más me emocionó. Aunque la original va dedicada al amor verdadero del protagonista, este trocito de concierto en el que se basó una escena de la película quiero dedicármelo a mí misma.
"Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida" (Oscar Wilde)
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