Mi gran lección durante este tiempo ha sido saber reconocer la falta de herramientas de afrontamiento que tenemos las personas, más que la falta, la poca variedad. Para mí ha sido una sorpresa descubrir que escribir de dolor en momentos dolorosos no tiene porqué aliviarme, así como sentir tristeza o alegría y escribir sobre ello. Sin embargo, no quita que sea una técnica que de vez en cuando me ayude, pero creo que debemos aprender miles de herramientas más para aprender a manejar situaciones y sentimientos que a veces nos sobrepasan. Me siento afortunada de estar aprendiendo (sí, ahora también) formas de afrontar muy distintas a las que ya todos conocemos y aplicamos de forma automática.
A continuación quería dejar una reflexión que escribí hace tiempo y que ahora mismo me viene como anillo al dedo:
¿Cuántas veces
confundimos las expectativas con la realidad?
Las expectativas que creamos ante una situación o persona
pueden resultar peligrosas, si están muy alejadas de la realidad. La distancia entre lo que sucede y aquello
que imaginamos, determina cómo nos sentimos. Nos cuesta asumir que, si algo nos
decepcionó, fue más bien debido a nuestra expectativa previa que a los
acontecimientos en sí. Es decir, a la construcción anticipada que realizamos de
la situación, a la idea previa de aquello que esperábamos. Ya que decir que
algo nos ha decepcionado, significa admitir de alguna manera que esperábamos
algo que no ha ocurrido o que ha ocurrido de manera diferente a como habíamos
imaginado. Quizás, si nos detenemos más a vivir en el aquí y ahora, teniendo en
cuenta nuestras construcciones podremos aumentar nuestro bienestar personal y
social.
“No son las cosas en sí mismas las que nos preocupan, sino
la opinión que tengamos de ellas”
La escena que muestro resume perfectamente lo que quiero decir. He querido utilizar esta película ya que no es la clásica historia de amor de un chico que conoce a una chica, es una historia agridulce, de altibajos y reconocimientos, de sinceridad y de lo contrario.
“Tom finalmente aprendió que
no existen los milagros. No existe tal cosa llamada destino. Nada está
destinado a ser. Él lo sabía. Estaba seguro de ello ahora.
- Mi
nombre es Tom.
- Encantada
de conocerte. Yo soy Autumn.”
Después del
verano, siempre llega el Otoño.
SimpleChica
No hay comentarios:
Publicar un comentario